I. Lleno de mí, sitiado en mi epidermis
II. ¡Mas qué vaso -también- más providente!...
III. Pero en las zonas ínfimas del ojo...
IV. ¡Oh inteligencia, soledad en llamas...
V. Iza la flor su enseña
VI. En el rigor del vaso que la aclara...
VII. Pero el vaso en sí mismo no se cumple...
VIII. Mas la forma en sí misma no se cumple...
IX. En la red de cristal que la estrangula...
X. ¡Tan-tan! ¿Quién es? Es el diablo...